Todo el tiempo estoy pensando en ti.
Estoy tratando de no separarme de ti, y al mismo tiempo escucho tu llanto.De lejos, siento como mi garganta se cierra al escuchar tu voz, no puedo. Hablar contigo se vuelve cada vez más difícil, es como un juego de azar. Odio que pase esto, el tiempo corre y esto se vuelve monótono, aburrido y tedioso, pero nunca logro voltear. Trato de ser fuerte con la verdad y aceptarla, sé que todo lo que dices es por una razón, pero debes entender que soy débil. Los sentimientos no son para mí, esa es mi debilidad, la única y la más fuerte, que compensa el no tener otra; siempre se cae en ellas, no importa lo fuerte que seas, pero todo depende del modo en que lo veas.
Siempre pensando al final, nunca hablando.
Siempre pensando al final, nunca hablando.
Nunca pensando al comienzo, siempre hablando.
-Debería ser al revés.
-Si.
-¿Por qué no lo intentas?
-No funciona así. La situación aveces lo amerita; hablar por hablar, decir por decir; no depende de mi.
-Lo hace.
-Lo sé, sólo no quiero aceptarlo. No debo.
-¿No debes?
-A veces funciona así, pero al final es un gran arrepentimiento.
-¿Puedes afrontarlo?
-Lo he hecho desde un muy lejano atrás.
-¿Y ha funcionado?
-No.
-Entonces es tiempo de cambiar.
-Eso trato siempre, enserio, lo intento.
-No basta con intentarlo.
-No puedo remediarlo.
-Si puedes.
-El problema ya esta allí, y allí se quedará, lo único que pasará es que todo cambiará.
-Y ese es tu miedo.
-Si, nada será igual.
-Puede ser para bien.
-Pero ese será un sendero difícil y arduo que no se podrá lograr rápidamente.
-Inténtalo.
Te quiero. No soporto verte así, cambiaré, lo prometo. No te mereces esto, siempre pienso en ti, Debo demostrarlo; mis palabras se convertirán en hechos, mis promesas en verdades.
Mi pensamiento nunca dicho, eliminado por lágrimas que escurren y el nudo en la garganta que contuve todos estos años dentro de mi.
-Debería ser al revés.
-Si.
-¿Por qué no lo intentas?
-No funciona así. La situación aveces lo amerita; hablar por hablar, decir por decir; no depende de mi.
-Lo hace.
-Lo sé, sólo no quiero aceptarlo. No debo.
-¿No debes?
-A veces funciona así, pero al final es un gran arrepentimiento.
-¿Puedes afrontarlo?
-Lo he hecho desde un muy lejano atrás.
-¿Y ha funcionado?
-No.
-Entonces es tiempo de cambiar.
-Eso trato siempre, enserio, lo intento.
-No basta con intentarlo.
-No puedo remediarlo.
-Si puedes.
-El problema ya esta allí, y allí se quedará, lo único que pasará es que todo cambiará.
-Y ese es tu miedo.
-Si, nada será igual.
-Puede ser para bien.
-Pero ese será un sendero difícil y arduo que no se podrá lograr rápidamente.
-Inténtalo.
Te quiero. No soporto verte así, cambiaré, lo prometo. No te mereces esto, siempre pienso en ti, Debo demostrarlo; mis palabras se convertirán en hechos, mis promesas en verdades.
Mi pensamiento nunca dicho, eliminado por lágrimas que escurren y el nudo en la garganta que contuve todos estos años dentro de mi.
- Meztli Madeleine.