domingo, 30 de marzo de 2014

Todo el tiempo estoy pensando en ti.

Todo el tiempo estoy pensando en ti.

Estoy tratando de no separarme de ti, y al mismo tiempo escucho tu llanto.De lejos, siento como mi garganta se cierra al escuchar tu voz, no puedo. Hablar contigo se vuelve cada vez más difícil, es como un juego de azar. Odio que pase esto, el tiempo corre y esto se vuelve monótono, aburrido y tedioso, pero nunca logro voltear. Trato de ser fuerte con la verdad y aceptarla, sé que todo lo que dices es por una razón, pero debes entender que soy débil. Los sentimientos no son para mí, esa es mi debilidad, la única y la más fuerte, que compensa el no tener otra; siempre se cae en ellas, no importa lo fuerte que seas, pero todo depende del modo en que lo veas.

Siempre pensando al final, nunca hablando.
Nunca pensando al comienzo, siempre hablando.
-Debería ser al revés.
-Si.
-¿Por qué no lo intentas?
-No funciona así. La situación aveces lo amerita; hablar por hablar, decir por decir; no depende de mi.
-Lo hace.
-Lo sé, sólo no quiero aceptarlo. No debo.
-¿No debes?
-A veces funciona así, pero al final es un gran arrepentimiento.
-¿Puedes afrontarlo?
-Lo he hecho desde un muy lejano atrás.
-¿Y ha funcionado?
-No.
-Entonces es tiempo de cambiar.
-Eso trato siempre, enserio, lo intento.
-No basta con intentarlo.
-No puedo remediarlo.
-Si puedes.
-El problema ya esta allí, y allí se quedará, lo único que pasará es que todo cambiará.
-Y ese es tu miedo.
-Si, nada será igual.
-Puede ser para bien.
-Pero ese será un sendero difícil y arduo que no se podrá lograr rápidamente.
-Inténtalo.

Te quiero. No soporto verte así, cambiaré, lo prometo. No te mereces esto, siempre pienso en ti, Debo demostrarlo; mis palabras se convertirán en hechos, mis promesas en verdades.
Mi pensamiento nunca dicho, eliminado por lágrimas que escurren y el nudo en la garganta que contuve todos estos años dentro de mi.


- Meztli Madeleine.

Cada vez.

Cada vez.
Cada vez que pasa el tiempo vuelve la misma imagen a mi cabeza, esa imagen que nunca podrá borrarse, y que me persigue, cada vez que pasa el tiempo la veo más y con más detalle, me da una inquietud tan escalofriante que invade mi mente con pensamientos insanos, pensamientos que no deberían existir
Me odio, odio haberla conocido odio todo de ella su cabello, su cintura, sus ojos, su cuerpo, no es el tipo de persona que yo buscaría ¿Por qué me vuelvo loco al estar cerca de ella? No lo entiendo.
Y desde aquel día, desde ese día en el que pasó, no la he vuelto a ver, no le he vuelto a hablar, extraño su sonrisa, extraño su forma tan tierna de verme, extraño abrazarla, ¿Por qué se fijó en mí? no tengo ninguna cualidad buena, ni siquiera soy bien parecido, no soy atractivo ni en físico ni en mentalidad. ¿Por qué me eligió a mi? Un bastardo que no debería existir en este mundo, alguien que oculta su inmensa tristeza con una basta queja de sonrisa. Maldita imagen incesante que no solo invade mi mente, sino que borra todos mis recuerdos para que solo quede ella, maldita imagen egoísta.
Recuerdo la primera vez que la vi, que la escuché hablar, esa voz hermosa que tiene, cuando la escucho cantar es como si todos mis problemas se esfumaran, desaparecieran aunque sea por un momento.
¿Por qué no me enamoré de ella? Soy del tipo de persona que no se enamora, que no piensa en ello, no le interesa eso en la vida, me gustaba, sabía que ella me gustaba, pero no logré enamorarme.
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Mi cabeza da vueltas, no se que hacer.
Pero no, eso no es nada, lo que realmente me preocupa esa aquella vez, la imagen que tengo impregnada en la memoria, la que no me deja pensar en nada...
La primera vez que la besé.
¿Y por qué me preocupa tanto? Por que también fue la última.
Yo la quería, la quería demasiado... pero me detenía cuando ese sentimiento crecía ¿Cuándo comencé a hacerlo? ¿Por qué detuve mi deseo? No lo sé. Creo que por miedo.
Miedo a que no me quisiera de la manera que yo lo hacía.

La vez que sus cálidos labios tocaron los míos, fue la última que la volví a ver.


- Meztli Madeleine.

martes, 3 de septiembre de 2013

Ella

Ella.
 Otra vez, siempre, esto pasa todo el tiempo. Ya me acostumbré. Peleas, peleas y más peleas. Nunca acabará. A veces pienso que debe ser así...

El: Furiosa mirada, grita. Nunca sabe realmente lo que dice. Incoherencias. Sólo grita para imponer respeto, el respeto que nunca ha tenido, el respeto que no se merece...

Ella: Tristeza en su mirada y un nudo en la garganta. Inclina su cabeza sintiéndose una miseria, la peor bazofia existente en el mundo, en la estúpida sociedad.

Siempre actúa de esa manera ante ese tipo de situaciones...

Pero en este caso es distinto...
Gritó con toda su ira, como nunca antes lo había hecho, dijo todas las verdades que albergaba su corazón, las verdades que nadie se atrevía a decir. Luchó y se negó a volver a ser una burla. Una botella sucia, pateada por aquellos que tienen la osadía de decir que son "más" que todos, "más" que ella.
Al fin es libre, sintió la libertad por primera vez, con victoria y orgullo, ¿Se siente bien, no?
Lastima que también fue la última...


- Meztli Madeleine.